domingo, 30 de octubre de 2011

¿Hipocresía?

.
 Hace tres días una amiga me hizo una pregunta.

Cuando sonríes a alguien porque no tienes motivos para comportarte de otra manera pero por dentro estás llorando, ¿se te puede llamar hipócrita?

 Y desde entonces no paro de pensar en ello.

Porque aunque parezca que no hay ningún motivo, lo más seguro es que sí que tengamos uno o incluso varios para estar molestos o sufrir debido a esa persona.
Puede que no sean comúnmente justificables, y por eso pensemos que en realidad no es suficiente como para que te haga sufrir. Que estamos haciéndolo sin motivos. Pero casi siempre hay alguna razón que, aunque a otro le parezca una nimiedad, para nosotros es lo suficiente importante.

Por otra parte, tanto si hay algún motivo como si no, ese impulso de sonreír aún sintiendo todo lo contrario puede tratarse de un mecanismo de defensa. Una manera de no dejarnos arrastrar por el dolor, obligándonos a pensar que estamos mejor de lo que en realidad nos sentimos. Algo que yo no definiría como hipocresía.
Han sido tantas las veces en que he sonreído con esa sonrisa vacía, que para mucha gente en nada se diferencia de mi habitual alegría… Y por eso han pensado que sus actos no me habían afectado tanto, o que ya estaba todo superado, o que no había ningún problema con ellos,… Cuando en realidad esa sonrisa significa todo lo contrario.
Pero se necesita conocer bastante a una persona para saber identificar ese tipo de sonrisas.
Esas que al final acabas odiando. Porque es frustrante que te hagan daño y tú sólo seas capaz de reaccionar con una alegría fingida, dando la sensación de que pasas de ello y el tema no te afecta tanto, cuando en realidad lo que tienes son ganas de insultar y de que vean cuanto te duele.
Lo peor es que por esa reacción es por lo que muchas veces los demás piensan que no te han molestado y que pueden volver a hacerlo. Así que, ¿qué has conseguido? Justo lo contrario a lo que querías, que te hagan daño sin consecuencias.

Por eso, de un tiempo a esta parte he decidido alimentar mi rencor. Si alguien me hace daño me enfado y lo demuestro. Porque no se puede ser buena siempre, o corres el riesgo de que te consideren tonta y abusen de ello.  

De todas formas, es inevitable que de vez en cuando no nos veamos capaces de enfadarnos, o queramos ocultar motivos poco justificados, y aparezca de nuevo esa triste sonrisa.



.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dividida

.



Pero sabía que en algún momento volvería a sentirme así.

Con el corazón dividido. Unos sentimientos tiran de mí hacia un lado, y otros me arrastran en la dirección contraria. Se mezclan añoranza y rencor.
Me cuesta mucho decidirme entre el resentimiento y lo que la echo de menos. Unos días gana uno, y otros el que predomina es el otro.
Es muy difícil elegir, sabiendo que debes mantener esa decisión. Que no sirve de nada pensar hoy una cosa y mañana otra. Que es injusto arrastrar a los demás de un lado a otro por culpa de tus malas decisiones.
Y por mucho que a veces lo desee, no es tan fácil perdonar.
Aunque de vez en cuando crea conseguirlo, aún no puedo.

Por eso es mejor no avanzar para luego tener que retroceder y hacerme daño. Hacernos daño.

La echo de menos pero no quiero sufrir aún más.




.

domingo, 16 de octubre de 2011

Todo esto y más

.
Me gustaría que nos conociéramos, pero aún no sé ni quien eres.

No sé cuál es tu color favorito. Ni si te gustan los gatos. Tampoco sé cómo de fuerte serías capaz de abrazarme. No sé si se te alegra la nariz con el olor a tierra mojada. O si te asustan las mariposas amarillas.
Me gustaría saber si compartirías mis vicios. Y si al dormir pareces en paz.
No sé quién fue tu primer amor. Y si en algo se parece a mí. Ni tampoco sé cómo consolarte en tus momentos más oscuros. O a qué sabe tu piel.
Querría ver cómo se transforma tu cara cuando sientes que todo es felicidad. O mejor aún, tu expresión al encontrarnos por sorpresa. Y saber qué piensas de todas esas cosas que a mi me parecen tan injustas.
Reírnos de nuestros pelos mañaneros. Y discutir sabiendo que acabaremos haciendo las paces. Entenderte, y que consigas lo que nunca nadie antes ha conseguido.

Sería maravilloso conocerte. Pero ¿y si no es el momento?
O quizá ya te conozco pero no sé que eres tú...

Sea como sea, acabaré sabiendo todo esto y más de ti.



.

domingo, 9 de octubre de 2011

Amores de ascensor

.
Sí, Grouxo Marx tenía razón.
La sensación al bajar en un ascensor puede perfectamente confundirse con lo que sentimos al enamorarnos. Un vuelco en el estómago, un revoloteo, y ese estremecimiento que te recorre todo el cuerpo.
Así que la próxima vez que quiera sentir ese cosquilleo creo que bajaré desde el edificio más alto que encuentre, parando piso por piso.
Mucho más fácil que enamorarse...


.

martes, 4 de octubre de 2011

Embustero.

.
¿Por qué contar que han pasado cosas que en realidad nunca sucedieron ni sucederán? ¿Por qué darle la vuelta a partes de la historia, cambiando los papeles que tuvimos en ella? ¿Por qué mentir a los demás, sabiendo que yo diré la verdad?
¿Qué gana con ello?
Desde mi punto de vista, nada. Sólo que la gente acabe sabiendo lo embustero que es.
Y por supuesto molestarme, aunque sólo sea un poquito.

Pero he decidido que paso de preocuparme por lo que crean los demás…



.

sábado, 1 de octubre de 2011

Ese instante.

.
Ayer me enamoré. Un amor imposible.
Yo no le conozco. Él no me conoce.
Fue un instante... Y aún así sigo pensando en él.

Esa sensación... ¿le habría visto antes?
Esos ojos, que decían tanto.
Y esa ternura.

Sí, ayer definitivamente todo dió un vuelco y me enamoré.


.