“Cuando sonríes a alguien porque no tienes motivos para comportarte de otra manera pero por dentro estás llorando, ¿se te puede llamar hipócrita?”
Porque aunque parezca que no hay ningún motivo, lo más seguro es que sí que tengamos uno o incluso varios para estar molestos o sufrir debido a esa persona.
Puede que no sean comúnmente justificables, y por eso pensemos que en realidad no es suficiente como para que te haga sufrir. Que estamos haciéndolo sin motivos. Pero casi siempre hay alguna razón que, aunque a otro le parezca una nimiedad, para nosotros es lo suficiente importante.
Por otra parte, tanto si hay algún motivo como si no, ese impulso de sonreír aún sintiendo todo lo contrario puede tratarse de un mecanismo de defensa. Una manera de no dejarnos arrastrar por el dolor, obligándonos a pensar que estamos mejor de lo que en realidad nos sentimos. Algo que yo no definiría como hipocresía.
Han sido tantas las veces en que he sonreído con esa sonrisa vacía, que para mucha gente en nada se diferencia de mi habitual alegría… Y por eso han pensado que sus actos no me habían afectado tanto, o que ya estaba todo superado, o que no había ningún problema con ellos,… Cuando en realidad esa sonrisa significa todo lo contrario.
Pero se necesita conocer bastante a una persona para saber identificar ese tipo de sonrisas.
Esas que al final acabas odiando. Porque es frustrante que te hagan daño y tú sólo seas capaz de reaccionar con una alegría fingida, dando la sensación de que pasas de ello y el tema no te afecta tanto, cuando en realidad lo que tienes son ganas de insultar y de que vean cuanto te duele.
Lo peor es que por esa reacción es por lo que muchas veces los demás piensan que no te han molestado y que pueden volver a hacerlo. Así que, ¿qué has conseguido? Justo lo contrario a lo que querías, que te hagan daño sin consecuencias.
Por eso, de un tiempo a esta parte he decidido alimentar mi rencor. Si alguien me hace daño me enfado y lo demuestro. Porque no se puede ser buena siempre, o corres el riesgo de que te consideren tonta y abusen de ello.
De todas formas, es inevitable que de vez en cuando no nos veamos capaces de enfadarnos, o queramos ocultar motivos poco justificados, y aparezca de nuevo esa triste sonrisa.
.