miércoles, 30 de noviembre de 2011

Suerte

.
Sí, me considero una chica con suerte.
Son muchas las veces que me siento tan afortunada que me parece que no puede ser normal.
Pero por eso también me preocupa el momento en que esto se acabe. Porque la suerte puede desaparecer en cualquier momento.
Un día todo te sale bien, eres feliz y disfrutas con tu vida, y a la semana siguiente comienzan a torcerse las cosas sin que tú te lo esperes.

De todas formas, yo creo que la suerte también depende de quién la valore. Lo que a unos les hace sentirse muy afortunados, a otros puede dejarles prácticamente indiferentes.
En este aspecto yo soy del primer grupo: soy una chica con suerte porque soy optimista. Porque cada mínima cosa buena que me pasa pienso: “¡Qué suerte! ¡Podrían haber pasado todas estas desgracias, y sin embargo ha sucedido lo contrario!”

Valoro mucho cada cosa positiva que me ocurre. Aunque a veces eso se debe a que creo que no me las merezco. Pero si me paro a pensarlo, ¿qué tontería es esa? ¡Claro que me lo merezco!

Así que voy a seguir viendo la vida con alegría y con todo mi optimismo.
Disfrutemos antes de que las cosas se tuerzan, y cuando eso pase, ¡intentemos disfrutar aún más!

Porque aunque a veces la suerte se aleje, sé que siempre acaba volviendo.

Siempre la acabo haciendo volver.




.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Instinto

.

Cuando me encuentro con alguien conocido no me estoy a pensar en cada uno de los momentos que hemos pasado, sino que recuerdo mis últimos sentimientos hacia él, y en ello baso mi reacción.

Es instintivo.


Pensamientos naranjas.
Le veo y no recuerdo esa noche, los besos, el baile… Sino que me invade esa atracción que siempre me ha provocado, y esa alegría.


Mi mente flota entre púrpura.
Es aparecer ella y mi sonrisa sale sola. Me es imposible recordar todos y cada uno de los momentos que hemos pasado juntas. Son tantos y tan increíbles… Cada uno me aporta un poco más de alegría.


Marrón.
Con él no me pongo a pensar en todo lo que pasó, ni tampoco en las mentiras que contó y los malos gestos. Simplemente le veo como uno más de mis compañeros. Y aunque algo incómodo salta al mirarle, le saludo tranquilamente.

 
Celeste.
Las cinco me han ayudado mucho, y sé que conocerlas ha sido una suerte. Sentirme escuchada por ellas me reconforta.


Amarillo.
Él es muy importante para mí, pero sin confundir sentimientos. Me encanta estar a su lado, y le necesito, pero no nos veo como algo más.

 
Todo gris.
Y cómo no, no podía olvidarme de ese. Cada vez que lo veo me invade el rencor. Mi sentimiento más reciente hacia él, desde hace ya tanto tiempo… Jamás recuerdo los buenos momentos cuando le miro. Así que mi cuerpo le evita, le repele.




Puro instinto.




.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Malos pensamientos





“Fuiste, y lo importante ha sido eso,
que es pasado aunque me quejo,
ni te extraño ni te siento.”



Ya no me afectas como antes.
No eres más que una mínima parte de mis recuerdos.
Ya no salta automáticamente el rencor cuando creo verte desde lejos.
Ahora llego a pasar a tu lado y ni siquiera reparar en tu presencia.
Y eso me alivia.

Porque así no duele como antes. Ni tanto. Ni tan a menudo.



Nada llega a olvidarse del todo,
pero sí podemos hacer que nos afecte cada vez menos.



Yo por fin creo que lo estoy consiguiendo.






.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Recordando sentimientos

.

Podemos recordar un sentimiento, pero nunca podremos sentirlo
de nuevo tal y como lo vivimos. 


Esos besos envueltos en música una noche de viernes,
aquella sorpresa inesperada que me llenó de felicidad
una tarde de junio, la liberación de dejarte llevar sin
tener que preocuparte de los demás, una de las noches
más largas e intensas de ese año,…

Volver a sentir todos esos momentos y tantos otros más.

Ojalá pudiésemos revivir sentimientos a voluntad.

Pero a lo máximo que podemos aspirar es a tratar de recordarlos
como fueron, sin matices remodelados ni huecos perdidos.
Algo tan difícil… Porque no podemos controlar nuestra memoria,
ni guardar momentos en rincones, intocables y duraderos.

El entendimiento tan asombrosamente claro con la mejor
de mis amigas, la tranquilidad de aquellas tardes tan arriba
y sin preocupaciones, esa mirada que deseaba tanto de mí,
la charla que reubicó mi mundo cuando andaba tan perdida,…

Son recuerdos que a veces necesitamos.
Para saber que hubo una vez, tiempo atrás, en que disfrutamos de
toda esa felicidad, para no cometer los mismos errores de nuevo,
para entendernos, para seguir.

Sé que no es bueno vivir de recuerdos. Es algo que no pretendo.
Pero volviendo a ellos trato de evitar que me abandonen. Intento
que no caigan en mi olvido y acaben desapareciendo. 


Porque no podría vivir sin ellos.



.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Querer



Me da miedo querer, por si todo sale mal.

Y por eso huyo. No quiero destrozar nada.
No quiero arriesgarme y hacer daño.
Porque a mi ya me lo han hecho y duele.


A veces es tan fácil quebrar el mundo de otro…
Y no quiero que sea por mi culpa.

Me da miedo que alguien llegue a depender tanto de mi,
de la forma en que yo dependo cuando quiero.
Esa forma de amar tan vinculante,
que te da todo pero te puede quitar tanto...

 


Sobre todo no quiero sufrir.

Y querer es sufrir.

Por eso no quiero querer.




.