Sí, me considero una chica con suerte.
Son muchas las veces que me siento tan afortunada que me parece que no puede ser normal.
Pero por eso también me preocupa el momento en que esto se acabe. Porque la suerte puede desaparecer en cualquier momento.
Un día todo te sale bien, eres feliz y disfrutas con tu vida, y a la semana siguiente comienzan a torcerse las cosas sin que tú te lo esperes.
De todas formas, yo creo que la suerte también depende de quién la valore. Lo que a unos les hace sentirse muy afortunados, a otros puede dejarles prácticamente indiferentes.
En este aspecto yo soy del primer grupo: soy una chica con suerte porque soy optimista. Porque cada mínima cosa buena que me pasa pienso: “¡Qué suerte! ¡Podrían haber pasado todas estas desgracias, y sin embargo ha sucedido lo contrario!”
Valoro mucho cada cosa positiva que me ocurre. Aunque a veces eso se debe a que creo que no me las merezco. Pero si me paro a pensarlo, ¿qué tontería es esa? ¡Claro que me lo merezco!
Así que voy a seguir viendo la vida con alegría y con todo mi optimismo.
Disfrutemos antes de que las cosas se tuerzan, y cuando eso pase, ¡intentemos disfrutar aún más!
Porque aunque a veces la suerte se aleje, sé que siempre acaba volviendo.
Siempre la acabo haciendo volver.
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