.
Conozco a alguien. Me interesa. Nos vamos acercando. Aparece algo aquí dentro. Cada vez hablamos más. De pronto, sin saber muy bien cómo, aparece la distancia. Las cosas dejan de ser como antes. Inevitablemente me alejo. Al tiempo ya somos simples conocidos.
Conozco a otra persona. Me interesa. Nos vamos acercando. De nuevo hay algo aquí dentro. Y la cosa va bien. Cada vez hablamos más. Y otra vez veo que algo falla. Todo cambia. Nos alejamos. Pierdo el interés. Pasa a ser un conocido más.
Conozco a otro chico. Bien. Me interesa. Es acercarnos un poco más y ya aparece esa sensación. A ver, no me voy a emocionar tanto. Parece que la cosa marcha. Esta vez sí que sí. Pero entre confesión y confesión va apareciendo de nuevo esa distancia. Algo falla. Otra vez toca alejarse.
Llega alguien nuevo que despierta mi interés. Esta vez me lo pienso más. ¿Merece la pena? Da igual, ya se ha despertado esa parte de mi. Y va bien, pero ya no me fio. ¿Para qué acercarse si luego todo acaba en distancia? Pero bueno, por probar no pierdo tanto. Si acaso el tiempo.
Tiempo que paso girando en una espiral que no acaba.
Me pregunto si ésta vez él podrá sacarme de aquí.
Y espero que de veras lo consiga.
.