jueves, 1 de diciembre de 2011

Yo soy yo... y mis otros yos

.
¿Qué sentido tiene intentar ser aún mejor de lo que soy por gente que ni siquiera me importa?
¿Por qué intento impresionar o agradar a aquellos cuya opinión debería no significar nada para mí?

Yo soy yo, con mis tonterías, mis múltiples cacaos, mi genética imperfecta, mis eventuales depresiones, mi caos de emociones, mi casi permanente sonrisa, mi facilidad para querer, mis ideas de loca, mis pequeñas y grandes inseguridades, mi alegría...
Y tratar de ser alguien que no soy para agradar a los demás no puede traer buenos resultados.

Me gustaría creer que no es eso lo que me pasa a veces, cuando me siento observada y analizada, juzgada y escrutada para ver si cumplo las expectativas de otros.
Me gustaría creer que bajo ciertas situaciones lo que ocurre es que tiendo a modificar mi comportamiento simplemente porque esos cambios breves de actitud también son parte de mi.

En realidad no sé por qué me pasa, ni que busco exactamente con ello.

Pero de momento me alegro, porque tarde o temprano siempre vuelvo a ser yo.



.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Suerte

.
Sí, me considero una chica con suerte.
Son muchas las veces que me siento tan afortunada que me parece que no puede ser normal.
Pero por eso también me preocupa el momento en que esto se acabe. Porque la suerte puede desaparecer en cualquier momento.
Un día todo te sale bien, eres feliz y disfrutas con tu vida, y a la semana siguiente comienzan a torcerse las cosas sin que tú te lo esperes.

De todas formas, yo creo que la suerte también depende de quién la valore. Lo que a unos les hace sentirse muy afortunados, a otros puede dejarles prácticamente indiferentes.
En este aspecto yo soy del primer grupo: soy una chica con suerte porque soy optimista. Porque cada mínima cosa buena que me pasa pienso: “¡Qué suerte! ¡Podrían haber pasado todas estas desgracias, y sin embargo ha sucedido lo contrario!”

Valoro mucho cada cosa positiva que me ocurre. Aunque a veces eso se debe a que creo que no me las merezco. Pero si me paro a pensarlo, ¿qué tontería es esa? ¡Claro que me lo merezco!

Así que voy a seguir viendo la vida con alegría y con todo mi optimismo.
Disfrutemos antes de que las cosas se tuerzan, y cuando eso pase, ¡intentemos disfrutar aún más!

Porque aunque a veces la suerte se aleje, sé que siempre acaba volviendo.

Siempre la acabo haciendo volver.




.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Instinto

.

Cuando me encuentro con alguien conocido no me estoy a pensar en cada uno de los momentos que hemos pasado, sino que recuerdo mis últimos sentimientos hacia él, y en ello baso mi reacción.

Es instintivo.


Pensamientos naranjas.
Le veo y no recuerdo esa noche, los besos, el baile… Sino que me invade esa atracción que siempre me ha provocado, y esa alegría.


Mi mente flota entre púrpura.
Es aparecer ella y mi sonrisa sale sola. Me es imposible recordar todos y cada uno de los momentos que hemos pasado juntas. Son tantos y tan increíbles… Cada uno me aporta un poco más de alegría.


Marrón.
Con él no me pongo a pensar en todo lo que pasó, ni tampoco en las mentiras que contó y los malos gestos. Simplemente le veo como uno más de mis compañeros. Y aunque algo incómodo salta al mirarle, le saludo tranquilamente.

 
Celeste.
Las cinco me han ayudado mucho, y sé que conocerlas ha sido una suerte. Sentirme escuchada por ellas me reconforta.


Amarillo.
Él es muy importante para mí, pero sin confundir sentimientos. Me encanta estar a su lado, y le necesito, pero no nos veo como algo más.

 
Todo gris.
Y cómo no, no podía olvidarme de ese. Cada vez que lo veo me invade el rencor. Mi sentimiento más reciente hacia él, desde hace ya tanto tiempo… Jamás recuerdo los buenos momentos cuando le miro. Así que mi cuerpo le evita, le repele.




Puro instinto.




.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Malos pensamientos





“Fuiste, y lo importante ha sido eso,
que es pasado aunque me quejo,
ni te extraño ni te siento.”



Ya no me afectas como antes.
No eres más que una mínima parte de mis recuerdos.
Ya no salta automáticamente el rencor cuando creo verte desde lejos.
Ahora llego a pasar a tu lado y ni siquiera reparar en tu presencia.
Y eso me alivia.

Porque así no duele como antes. Ni tanto. Ni tan a menudo.



Nada llega a olvidarse del todo,
pero sí podemos hacer que nos afecte cada vez menos.



Yo por fin creo que lo estoy consiguiendo.






.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Recordando sentimientos

.

Podemos recordar un sentimiento, pero nunca podremos sentirlo
de nuevo tal y como lo vivimos. 


Esos besos envueltos en música una noche de viernes,
aquella sorpresa inesperada que me llenó de felicidad
una tarde de junio, la liberación de dejarte llevar sin
tener que preocuparte de los demás, una de las noches
más largas e intensas de ese año,…

Volver a sentir todos esos momentos y tantos otros más.

Ojalá pudiésemos revivir sentimientos a voluntad.

Pero a lo máximo que podemos aspirar es a tratar de recordarlos
como fueron, sin matices remodelados ni huecos perdidos.
Algo tan difícil… Porque no podemos controlar nuestra memoria,
ni guardar momentos en rincones, intocables y duraderos.

El entendimiento tan asombrosamente claro con la mejor
de mis amigas, la tranquilidad de aquellas tardes tan arriba
y sin preocupaciones, esa mirada que deseaba tanto de mí,
la charla que reubicó mi mundo cuando andaba tan perdida,…

Son recuerdos que a veces necesitamos.
Para saber que hubo una vez, tiempo atrás, en que disfrutamos de
toda esa felicidad, para no cometer los mismos errores de nuevo,
para entendernos, para seguir.

Sé que no es bueno vivir de recuerdos. Es algo que no pretendo.
Pero volviendo a ellos trato de evitar que me abandonen. Intento
que no caigan en mi olvido y acaben desapareciendo. 


Porque no podría vivir sin ellos.



.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Querer



Me da miedo querer, por si todo sale mal.

Y por eso huyo. No quiero destrozar nada.
No quiero arriesgarme y hacer daño.
Porque a mi ya me lo han hecho y duele.


A veces es tan fácil quebrar el mundo de otro…
Y no quiero que sea por mi culpa.

Me da miedo que alguien llegue a depender tanto de mi,
de la forma en que yo dependo cuando quiero.
Esa forma de amar tan vinculante,
que te da todo pero te puede quitar tanto...

 


Sobre todo no quiero sufrir.

Y querer es sufrir.

Por eso no quiero querer.




.

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Hipocresía?

.
 Hace tres días una amiga me hizo una pregunta.

Cuando sonríes a alguien porque no tienes motivos para comportarte de otra manera pero por dentro estás llorando, ¿se te puede llamar hipócrita?

 Y desde entonces no paro de pensar en ello.

Porque aunque parezca que no hay ningún motivo, lo más seguro es que sí que tengamos uno o incluso varios para estar molestos o sufrir debido a esa persona.
Puede que no sean comúnmente justificables, y por eso pensemos que en realidad no es suficiente como para que te haga sufrir. Que estamos haciéndolo sin motivos. Pero casi siempre hay alguna razón que, aunque a otro le parezca una nimiedad, para nosotros es lo suficiente importante.

Por otra parte, tanto si hay algún motivo como si no, ese impulso de sonreír aún sintiendo todo lo contrario puede tratarse de un mecanismo de defensa. Una manera de no dejarnos arrastrar por el dolor, obligándonos a pensar que estamos mejor de lo que en realidad nos sentimos. Algo que yo no definiría como hipocresía.
Han sido tantas las veces en que he sonreído con esa sonrisa vacía, que para mucha gente en nada se diferencia de mi habitual alegría… Y por eso han pensado que sus actos no me habían afectado tanto, o que ya estaba todo superado, o que no había ningún problema con ellos,… Cuando en realidad esa sonrisa significa todo lo contrario.
Pero se necesita conocer bastante a una persona para saber identificar ese tipo de sonrisas.
Esas que al final acabas odiando. Porque es frustrante que te hagan daño y tú sólo seas capaz de reaccionar con una alegría fingida, dando la sensación de que pasas de ello y el tema no te afecta tanto, cuando en realidad lo que tienes son ganas de insultar y de que vean cuanto te duele.
Lo peor es que por esa reacción es por lo que muchas veces los demás piensan que no te han molestado y que pueden volver a hacerlo. Así que, ¿qué has conseguido? Justo lo contrario a lo que querías, que te hagan daño sin consecuencias.

Por eso, de un tiempo a esta parte he decidido alimentar mi rencor. Si alguien me hace daño me enfado y lo demuestro. Porque no se puede ser buena siempre, o corres el riesgo de que te consideren tonta y abusen de ello.  

De todas formas, es inevitable que de vez en cuando no nos veamos capaces de enfadarnos, o queramos ocultar motivos poco justificados, y aparezca de nuevo esa triste sonrisa.



.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dividida

.



Pero sabía que en algún momento volvería a sentirme así.

Con el corazón dividido. Unos sentimientos tiran de mí hacia un lado, y otros me arrastran en la dirección contraria. Se mezclan añoranza y rencor.
Me cuesta mucho decidirme entre el resentimiento y lo que la echo de menos. Unos días gana uno, y otros el que predomina es el otro.
Es muy difícil elegir, sabiendo que debes mantener esa decisión. Que no sirve de nada pensar hoy una cosa y mañana otra. Que es injusto arrastrar a los demás de un lado a otro por culpa de tus malas decisiones.
Y por mucho que a veces lo desee, no es tan fácil perdonar.
Aunque de vez en cuando crea conseguirlo, aún no puedo.

Por eso es mejor no avanzar para luego tener que retroceder y hacerme daño. Hacernos daño.

La echo de menos pero no quiero sufrir aún más.




.

domingo, 16 de octubre de 2011

Todo esto y más

.
Me gustaría que nos conociéramos, pero aún no sé ni quien eres.

No sé cuál es tu color favorito. Ni si te gustan los gatos. Tampoco sé cómo de fuerte serías capaz de abrazarme. No sé si se te alegra la nariz con el olor a tierra mojada. O si te asustan las mariposas amarillas.
Me gustaría saber si compartirías mis vicios. Y si al dormir pareces en paz.
No sé quién fue tu primer amor. Y si en algo se parece a mí. Ni tampoco sé cómo consolarte en tus momentos más oscuros. O a qué sabe tu piel.
Querría ver cómo se transforma tu cara cuando sientes que todo es felicidad. O mejor aún, tu expresión al encontrarnos por sorpresa. Y saber qué piensas de todas esas cosas que a mi me parecen tan injustas.
Reírnos de nuestros pelos mañaneros. Y discutir sabiendo que acabaremos haciendo las paces. Entenderte, y que consigas lo que nunca nadie antes ha conseguido.

Sería maravilloso conocerte. Pero ¿y si no es el momento?
O quizá ya te conozco pero no sé que eres tú...

Sea como sea, acabaré sabiendo todo esto y más de ti.



.

domingo, 9 de octubre de 2011

Amores de ascensor

.
Sí, Grouxo Marx tenía razón.
La sensación al bajar en un ascensor puede perfectamente confundirse con lo que sentimos al enamorarnos. Un vuelco en el estómago, un revoloteo, y ese estremecimiento que te recorre todo el cuerpo.
Así que la próxima vez que quiera sentir ese cosquilleo creo que bajaré desde el edificio más alto que encuentre, parando piso por piso.
Mucho más fácil que enamorarse...


.

martes, 4 de octubre de 2011

Embustero.

.
¿Por qué contar que han pasado cosas que en realidad nunca sucedieron ni sucederán? ¿Por qué darle la vuelta a partes de la historia, cambiando los papeles que tuvimos en ella? ¿Por qué mentir a los demás, sabiendo que yo diré la verdad?
¿Qué gana con ello?
Desde mi punto de vista, nada. Sólo que la gente acabe sabiendo lo embustero que es.
Y por supuesto molestarme, aunque sólo sea un poquito.

Pero he decidido que paso de preocuparme por lo que crean los demás…



.

sábado, 1 de octubre de 2011

Ese instante.

.
Ayer me enamoré. Un amor imposible.
Yo no le conozco. Él no me conoce.
Fue un instante... Y aún así sigo pensando en él.

Esa sensación... ¿le habría visto antes?
Esos ojos, que decían tanto.
Y esa ternura.

Sí, ayer definitivamente todo dió un vuelco y me enamoré.


.

martes, 27 de septiembre de 2011

Antes de que esto pueda conmigo.

.
Llévame lejos, donde nada me afecte.

Donde pueda ser 'yo' sin preocuparme de ningún 'ellos'.
Llévame allí donde todo es claro. Y no existen los rincones oscuros.
Donde no haya pozos a los que caer. Ni muros que no se puedan derribar.
Llévame al lugar en que los problemas tengan solución. Donde las sonrisas no tiemblen ocultando lo que dicen mis ojos.
Ese sitio en el que por mucho que busques en tu interior, no encontrarás rencor sino indiferencia.
Llévame tan lejos… pero sin dejar este sitio, sin dejaros.

Dime, por favor, que eres capaz de hacerlo.



.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Cinco.

.

No acerté a la primera, aunque eso suele pasar. 

La segunda fue un fiasco.

A la tercera va la vencida, dicen, pero esa fue la peor de todas.

La cuarta… no sé que fue, sólo sé que demasiado corta.

A la quinta ya fallé casi a propósito.



Quién sabe qué podrá pasar la próxima vez…



.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Autocontrol.

.


Estoy tan orgullosa de mi autocontrol que podría rebozarme en él.




.

martes, 20 de septiembre de 2011

Fantasmas del pasado echan su aliento en mi nuca.

 .
Todos tenemos nuestros propios fantasmas.

Esos que aparecen cuando menos te lo esperas, para recordarnos que siguen ahí, que no se han olvidado de nosotros, y que por mucho que los evitemos acabarán reapareciendo para hacernos recordar. Para que no nos olvidemos de ellos.

Sin embargo está en nuestra mano el alejarlos de nuestra vida, y no dejar que su presencia nos afecte.

De verdad, no os dejéis asustar por vuestros fantasmas.

No son tan grandes como quieren aparentar, ni tan fuertes como os parece al verlos, ni tan aterradores como podáis creer en un primer momento.

Porque al fin y al cabo sólo son fantasmas. Y podemos con ellos.

Yo sé que puedo vencerlo. Y aunque muy de vez en cuando consiga colarse por alguna rendija escondida, eso no es suficiente como para atormentarme. No.

Ahora ese fantasma sólo es como una pequeña piedrecita en el camino.

Cuando nos crucemos con ella: patada.
Y si al avanzar la volvemos a encontrar: patada.
Hasta que por fin un día seamos capaces de esquivarla y dejarla atrás.
Para siempre.




.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Me gusta.

.
Hay tantas cosas que me gustan…

Me gusta comer patatas con helado. Me gusta ducharme con agua muy muy caliente. Me gusta ver las estrellas tumbada en el banco de siempre. Me gusta cantar bien alto cuando creo que nadie me oye. Me gusta coger las cosas que se me caen con los deditos de los pies. Me gusta dejar que mis lágrimas fluyan cuando lloro. Me gusta dar vueltas mientras me lavo los dientes. Me gusta el olor a tierra mojada. Me gusta abrazar a alguien con tanta fuerza que parezca que nunca voy a soltarlo. Me gusta decir ‘cariño’ en tono despectivo, y que ‘idiota’ signifique todo lo contrario. Me gusta remolonear en la cama a primera hora. Me gusta el olor a libro nuevo. Me gusta sentir la respiración de quien duerme a mi lado. Me gusta lamer lo que siempre queda en el plato después de comer tarta o fresas con nata. Me gusta que la gente me diga cosas bonitas.

Pero lo que más me gusta de todo, lo que de verdad me encanta, es ver a Marta Hergueta sonreír de verdad. Porque es una de las personas más importantes en mi vida. Y si ella es feliz el día parece mucho mejor.

¡¡Te quiero mucho, Martita!!




.

martes, 13 de septiembre de 2011

¿Cómo lloras la pérdida de algo que nunca has tenido?

.
No sé qué quiero exactamente, pero tengo que dejar de quererlo.

Tengo que dejar de añorar algo que ni si quiera sé qué es.
Eso que cada vez que echo en falta me angustia. Me hace buscarlo de mil y un formas que no llevan a nada.
Pero estoy cansada de no llegar a ningún sitio.
Y aunque crea que no puedo, he decidido vivir sin ello hasta que se digne a aparecer.

Paso de buscarlo más.
Estoy harta.




.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Galicia

.
A Estrada. Reencuentro tras un verano dispersos. Aunque alguno se nos pierde… Mapa de carreteras, algo bastante útil. Al final llegamos a la casa. Grande. Tantas habitaciones… y sola. De noche poker. Pierdo. Consecuencia: a la piscina en ropa interior. Y más juegos. Y bebida, risas, bailes… Hasta que decidimos que ya es hora de dormir. Pero parece que no voy a estar tan sola…

A la mañana siguiente estoy un poco aturdida. Pero contenta. Desayunamos todos. Y sé que este viaje me va a gustar. Y estoy decidida a disfrutarlo.
Playa tranquila. De vuelta, jacuzzi. Siesta… rojo. ¡Afú! Esta noche no va a ser divertida. De nuevo poker pero la cama me llama. Y aunque me despiertan, no estoy para juegos. Así que hoy toca dormir.

La tarde siguiente, Santiago bajo la lluvia. Los pies helados. Y una sospecha… Traman algo. Sí.
Una mantis. Agua y harina. Laxante en el agua de valencia…
Y para cuando intentamos vengarnos nos sale mal. Una maleta escondida, cuyo resultado es un ataque de asma tan creíble que casi me da algo. Llena de preocupación devuelvo la maleta, y lo que antes era un ataque de asma se convierte en ataque de risa. Pero aún hay más…
A grito de “¿Qué somos, leones o huevones? ¡Buenos de cojoneeeeees!” nos cae una lluvia blanca de polvo. Extintor. Capullos. Saltamos de la cama. Fuera Ana no está. De vuelta al caos a por ella. Picor de garganta. Capullos. Cama para tres. Agobiante así que hoy toca sofá.

Y al amanecer nuevas picaduras. Bichos inmundos…
Viaje desconcertante pero llegamos a la cascada… para ir al hospital. Mientras unos colocan dedos en posiciones imposibles, otros volvemos hacia el lugar de las escaladas increíbles, aunque preocupantes. Esa noche barbacoa. Espuma y puertas aporreadas. Conclusión: las habitaciones se convierten en trincheras, dejando algún que otro soldado perdido y desterrado.

Sale el sol. Todos dormidos. Cuando ya está en lo alto abrimos los ojos. Playa. Bichitos que saltan. ¡Puag! Más playa, rocas, boya, algas y churritos sin definir… ¡puag! Los pies machacados.
Y por desgracia llega la última noche. Revelaciones. Vestidos. Algo poco adecuado para pasar debajo de un futbolín… Y risas, juegos,… ¿Un pinchito? Y más risas. Y luego tranquilidad. El último sueño atrincherado.

Llega la mañana y a recoger. Zafarrancho de limpieza. Todo queda mejor que lo esperado. A los coches. Despedidas. Esto empieza a acabarse. Mi conductora prefe nos lleva a casa. Con el copiloto más estresante que he visto nunca. Canción buena, me desgañito cantando; canción mala, un sueñecito…

Finalmente en casa me doy cuenta de que el viaje ha terminado. Y de que quiero más.




.

lunes, 1 de agosto de 2011

Tan acostumbrada al azul...

.

Pero fuimos naranja.

No hubo azul.


Y eso me gusta.



A veces hay que dejar a un lado la estabilidad, para hacer sitio al deseo y la felicidad.


.

miércoles, 27 de julio de 2011

Sí.

.
Me quiero.

Me gusta como soy, porque soy yo.

Esté donde esté pienso llevar una sonrisa. Alegría. Intentar que los que estén a mi alrededor sean un poquito más felices.
Y me encanta saber que lo consigo tantas veces…

Joder, que soy increíble.
Y si no me lo dicen pues me lo digo yo. Y si me lo recuerdan, me lo repito. Para que no se me olvide.  

Que me quiero.


.

domingo, 17 de julio de 2011

Promesas que se perderán en estas cuatro paredes...

.
¿Por qué prometer algo para luego no cumplirlo?
Si no vas a hacerlo, no digas nada. No crees una expectativa. No tiene sentido.
Porque la sensación que se te queda cuando ves que aquello con lo que contabas no sucede, aunque te lo habían asegurado... Vaya, no es agradable.
Te dan ganas de no haberte esforzado tanto, de no haber perdido el tiempo haciendo promesas que tú sí cumplías.
Y así el resultado será que la próxima vez te lo pienses antes de poner a los demás por delante de ti.




.

miércoles, 6 de julio de 2011

Los odio

.

Los odio.
Y por más que lo intente no lo puedo evitar.
Me importa una mierda quién tenga más o menos culpa.
Ambos son para mí lo mismo.
Y los odio.

Sé que eso no es bueno. Y hay días en los que me convenzo de que todo el rencor se ha ido. Pero siempre ocurre algo que me recuerda lo que siento en realidad.

Puede parecer hipócrita que hace cuatro días pensara en intentar solucionar algo, pero me creía capaz. Y el problema es que pienso que puedo hacer más de lo que en realidad soporto.

Rabia. Me da mucha rabia.

Porque sigue doliendo.
No igual que antes. No donde antes. No por lo mismo que antes.
Pero sigue doliendo.



.

domingo, 3 de julio de 2011

Moscas

.

Hay personas que actúan como las moscas.
Por más que se hayan dado once cabezazos contra el mismo cristal, volverán a por el duodécimo.
Hay que ser estúpido…


¿No veis que el cristal no se ha movido de sitio?


Muy bien, allá vosotros, pero no seré yo la que acabe con dolor de cabeza.




.

martes, 28 de junio de 2011

El gato de Schrödinger

.

Y otra vez me encuentro ante el problema del gato de Schrödinger…


Solamente abriendo la caja averiguaremos lo que ocurre.



.

martes, 14 de junio de 2011

¿Qué le hice yo?

.

Hay veces en que por falta de sitio un viajero toma el asiento contiguo a ti.
Pero en cuanto uno individual queda libre, la mayoría se alejan apresuradamente para ocuparlo, abandonándote sin ningún reparo.

Y entonces me suelo preguntar ¿qué le hice yo para que me deje de esta forma?



.

miércoles, 8 de junio de 2011

No me sale

.

Como me habría alegrado entonces por ella...

pero ya no me sale.



.

martes, 31 de mayo de 2011

Lo que hemos perdido

.


A veces lleva su tiempo hacer buenos amigos. Años.

Pero sin embargo con ella fue tan fácil…

A los pocos meses de haberla conocido ya le tenía un cariño mucho mayor que a otra gente que conozco desde hace tiempo.
Cada vez que aparecía, automáticamente una gran sonrisa se me dibujaba, y si hacía mucho que no nos veíamos la envolvía en un gran abrazo, como para intentar demostrarle lo importante que era para mí.
Si me pasaba algo interesante corría a contárselo. Si ella tenía problemas allí estaba yo para ayudarla y, si me era imposible, al menos animarla. Si de repente me acordaba de ella le mandaba un mensaje. Y si era al revés la lucecita de mi móvil me avisaba del suyo.
Compartíamos risas, comentarios chorras, cotilleos, ratos libres, nuestro color favorito, unos amigos increibles y tantas otras cosas…

Si, no todos tienen la suerte de encontrar una gran amiga tan fácilmente.
Pero por desgracia a veces todo acaba de un momento a otro. Y te alejas de alguien que ha llegado a ser tan importante para ti.

Duele, tanto si ha sido por culpa de una, de la otra, o de alguien más. Porque tras los sentimientos iniciales de rabia, decepción, rencor, amargura,… te das cuenta de esa sensación de pérdida.

A ver, es obvio que la vida no acaba ahí. Anda que no tenemos gente alrededor que nos importa, además de esas amigas que he mencionado antes, que llevan conmigo tantos años.
Pero si os ha pasado sabréis lo duro que es y lo vacía que puedes llegar a sentirte en algunos momentos. Como se echan de menos todas esas cosas que antes eran y ahora ya no son y parece que nunca volverán a ser.

Y si pudiera arreglarlo dolería un poco menos. Pero cuando sabes que algo ya se ha roto del todo y por más que lo piensas no encuentras manera alguna de recomponerlo… Cuando además crees que no te toca a ti recoger los pedacitos e intentar pegarlos…
Ver que de momento tú no puedes hacer nada es frustrante.


¿Que por qué lo pienso ahora? Será que hoy estoy nostálgica. Pero es que aunque ya han pasado meses no consigo olvidarlo. No puedo.


Pero por hoy es suficiente. Sólo espero que mis recuerdos me den uno o dos meses más de tregua antes de volver a arrastrarme de esta forma al pasado y recordarme tan contundentemente como hoy lo que hemos perdido.



.

sábado, 28 de mayo de 2011

Espero...

.

Tratan de no desprenderse, pero es imposible. Y mientras caen se agarran con uñas y dientes rasgándome por dentro.
Oleadas de dolor vienen y van. Me doblan en dos, sometida a sus caprichos.
Y así un mes tras otro.
Sólo hace cuatro horas que me tomé la última pastilla, así que tengo que esperar. Querría tomarme medio bote de golpe, y que así pasase todo este dolor, pero no creo que eso sea muy sensato.
Así que me hago un ovillo en la cama y mientras me desgarran por dentro simplemente espero.




.

martes, 17 de mayo de 2011

A veces...

.

A veces nuestros actos tienen ilógicas consecuencias...

Una mala acción conlleva recompensas inmerecidas, y sin embargo si eres buena persona lo único que recibes a cambio es una patada en el culo.




.

viernes, 29 de abril de 2011

Tan guapo que duele...

.

Para mí hay personas que llegan a ser tan guapas que duele.
Y, ¿qué significa exactamente eso?
Pues es muy sencillo.

Sucede cuando alguien te gusta. Te gusta tanto…
Te llena. Y no eres capaz de dejar de imaginar todo lo que podríais hacer juntos. Todos los momentos de felicidad por disfrutar. Tantos planes, tantas sonrisas, tanto amor por dar…
Pero es tan guapo que seguramente podrá estar con muchas otras. Así que, ¿por qué ibas a ser tú? Y si llegases a serlo, ¿por cuánto tiempo?

Y eso duele.
Le miras.
Lo vuelves a pensar todo.
Duele.
Pero no puedes dejar de mirarlo.
Ni de pensar.
Ni de sufrir.

Así que, o te obligas a resignarte y ni si quiera intentarlo, para así sufrir lo menos posible, o te arriesgas a que duela, mucho.
 
Porque quién sabe… puede que por una vez salga bien.






.

lunes, 25 de abril de 2011

Me pierde...

.
Vuelvo a mirar a mi alrededor. Parece que hoy no ha venido. Estúpido. Bajo la vista de nuevo intentando concentrarme. El aire acondicionado me roza la nuca. Sí, a lo mejor derivando aquí... Nada, que no está. A ver si he mirado mal… ¡Mierda de ejercicio! Si siempre llega a esta hora... Paso, este problema no me sale. Tengo sed. Intento abrir la botella pero me cuesta. Vaya, la misma broma de todos los jueves. Por fin lo consigo y bebo. Que amigos más ingeniosos tengo…  Despego los labios de la botella, mojados. Y entra. Odio como me encanta. No me ve. Podrían bajar el aire, que escalofrío. Se dirige hacia dos sitios vacíos. Gilipollas. Deja sus cosas. Me arreglo el pelo. ¡Bien, me ha visto! Sonríe. Sonrío. Recoge sus cosas y se acerca. Es asquerosamente atractivo. Paso tras paso, viene… Imbécil. Pero me hace sentir tan bien. Se sienta. Felicidad, aunque momentánea. No puedo evitarlo. No quiero evitarlo. Y no borra esa sonrisa. Este chico me pierde…




.

sábado, 16 de abril de 2011

El sol ha vuelto a salir

.

Como siempre se ha dicho, a la tormenta le precede la calma.
Una calma tensa, que produce intranquilidad. Una calma llena de pensamientos reprimidos, palabras no dichas, verdades ocultas…
Una calma que finalmente estalla de la forma más tonta posible, pero que una vez desencadenada es imposible contener.
Ya no puedes construir más barreras para frenarla. Se te han agotado todas. Ya usaste los rodeos para esquivar el tema, la distracción, las promesas vagas… Y ya no sirven.

Odio las tormentas.
La oscuridad que conllevan. El ruido que te impide oír tus propios pensamientos. El frío que consigue meterse tan dentro…
Y sobre todo el hecho de que llega un momento en que no sabes si de verdad sigue lloviendo, o lo que cae y te empapa de dolor son tus propias lágrimas.

Lo único bueno que tienen es que tarde o temprano acaban pasando.
Y después de la tormenta, poco a poco, llega la calma. Otro tipo de calma formada por alivio, avances, nuevas emociones,…

Pero aún queda lo mejor.
Y es que, de repente, un día te levantas y te das cuenta de que el sol ha vuelto a salir, trayéndote de vuelta tus ganas de reír, de soñar, de saltar, de hablar, de besar, de correr, de cantar, de abrazar, de sentir, de disfrutar…

Tus ganas de vivir.




. 

lunes, 11 de abril de 2011

Por fin

.

Cuando estoy triste, abatida, apagada, deprimida, en resumen, cuando las cosas van mal: escribo. Me tranquiliza, me ayuda, y después me siento mucho mejor.


Me encanta escribir, pero últimamente no siento esa necesidad. Y aunque me da pena no hacerlo, tengo que reconocer que por una parte me alegro.
 

Por fin no me siento tan mal como para tener que recurrir a ello.





.

lunes, 28 de marzo de 2011

Sigo sin entenderlo...

.

Me he dado cuenta de que aún no lo entiendo.

No entiendo cómo, de repente, algo puede desaparecer. De un día para otro. Es que no lo entiendo.
Algo no deja de existir así como así. A no ser que nunca haya existido. Que sólo esté en tu imaginación. Que tú lo hayas creado, y por eso lo puedas eliminar a tu antojo.
Pero, entonces ¿por qué lo has hecho aparecer si poco después decides deshacerte de ello? ¿Mero entretenimiento? ¿Aburrimiento tal vez? No lo entiendo.
Que capacidad para crear y eliminar sentimientos. Me asombra.
Ójala yo también la tuviera, y pudiese eliminar toda la tristeza y el rencor. Ójala. Aunque el problema es que a estos no los he creado yo. Me los han impuesto otros. Y por eso no puedo deshacerme de ellos tan fácilmente. No puedo hacerlos desaparecer a mi antojo.

Pero pensándolo bien, tampoco me gustaría ser así. Tiene que ser una pena no poder distinguir lo que de verdad sientes y lo que simplemente quieres sentir. Y que al final la gente deje de confiar en lo que dices que sientes, pues podría ser todo una ilusión que tarde o temprano acabará desvaneciéndose.
Sí, una verdadera pena.



.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Algo tan sencillo...

.

Al igual que un detalle casi insignificante puede hacerme sonreír durante todo un día, hay otras situaciones que me amargan la tarde entera. Porque no entiendo cómo, con lo fácil que es ser una buena persona, hay gente tan poco considerada en el mundo.

Y me da hoy por pensar en ello sólo por un pequeño incidente a la vuelta de la universidad.

Resulta que ha habido una avería y nos han hecho bajarnos a todos en Chamartín. Eso ya me ha pasado alguna vez más. De hecho, la última me acuerdo que había un hombre sentado unos cuantos asientos más atrás, escuchando música con los cascos. Avisaron por megafonía que nos teníamos que bajar, y me pareció obvio que el hombre podía no haber escuchado el aviso, así que por si acaso me acerqué a él y se lo dije. El hombre me sonrió, me dio las gracias y se bajó. Hasta aquí todo lógico, ¿no? Se supone que la gente debería ayudarse, es lo normal, o al menos para mí. Y sobre todo en cosas tan simples como ésta. Si puedes hacer algo por alguien, ¡hazlo! ¿Por qué? Porque sí, porque tú también podrías encontrarte alguna vez en una situación parecida, y estoy segura de que agradecerías ayuda por parte de los demás.

La pena es que no todo el mundo tiene ese mínimo de amabilidad, y hoy me he vuelto a dar cuenta de ello.

Como iba diciendo antes, hoy ha habido una avería y han avisado por megafonía que nos teníamos que bajar en Chamartín, porque el tren iba a dar la vuelta. Pero la diferencia es que esta vez era yo la que iba con los cascos y no lo he oído. De forma que cuando hemos llegado a la estación me ha sorprendido que se bajara tanta gente, pero no me he preocupado, porque he visto que algunos a lo lejos también se quedaban sentados (seguramente todos los que, como yo, llevaban cascos). El señor que llevaba todo el camino sentado en frente mía se ha levantado y se ha ido, tan pancho. Sin decirme nada. Nada. Pero es que ni a él ni a ningún otro de los que iban pasando y me veían ahí sentada, mirándolos raro, se les ha ocurrido avisarme.

Pero vamos a ver, si cambia el tren de dirección, ¿no es lógico que todos los que íbamos en dirección contraria nos tengamos que bajar? ¿Para que iba yo a querer dar la vuelta?

En fin… es una pena que haya tanta gente que no es capaz ni si quiera de un gesto tan sencillo….



.

martes, 22 de marzo de 2011

Más sonrisas

.
  
- ¿Cómo eres capaz de sacar siempre una sonrisa?

- Intento no pensar en ciertas cosas. Arrincono algunos momentos en una esquinita de mi cabeza y trato de no prestarles atención.

- Ya... Es fácil decirlo, ¿pero cómo lo consigues?

- Pues en vez de amargarme, pienso en todo lo bueno que me ha pasado y en lo que aún queda por suceder. Abro los labios, estiro las comisuras, enseño bien los dientes… y listo.

- Eres increíble...

- ¡Anda ya! Cualquiera es capaz de sonreír, sólo tienes que proponértelo y tener ganas de compartir tu sonrisa.








.

jueves, 17 de marzo de 2011

Sonrisas


Creo que todo el mundo debería intentar sonreír más.

Es cierto que en ocasiones nuestra vida está tan patas arriba que lo que menos te apetece es sonreír. Pero si a pesar de todo lo consigues, verás que merece la pena.


Cuando salgo a la calle, la mayoría de las caras que veo no son alegres. Veo personas pensativas, o preocupadas, a veces alguna que otra cara de enfado, y sobre todo la cara típica, la más común, esa que consiste en una mueca de seriedad que parece esculpida e inamovible.

Y me da pena. Me da pena porque no hay nada más bonito que ver una sonrisa. Ir caminando y cruzarte con alguien que parece feliz. Puede que no lo sea del todo, o que incluso esté mal, pero afronta la vida con una sonrisa. Sale a la calle y, al contrario que todos los demás, no se pone automáticamente la máscara de seriedad sino que sonríe. Y puede que esa sonrisa también sea otra máscara, yo no digo que no, pero al menos es más bonita, alentadora, alegre. Y se contagia.
¡Se contagia!
Y es increíblemente fácil, siempre y cuando estés dispuesto a hacer un pequeño esfuerzo y alzar las comisuras. Porque hay un millón de pequeñas cosas por las que sonreír.

Hoy sin ir más lejos, de camino a la universidad, una mujer iba en dirección contraria empujando el carrito de su bebé. Y ha sido verle, tan pequeñito y tan dulce, que no he podido evitar sonreír. Pero lo más bonito no es que un niño me saque una sonrisa, sino que su madre, que segundos antes caminaba seria y abstraída, al verme mirar al pequeño y sonreír, también lo ha hecho.
De forma que en tan pocos segundos, de un encuentro totalmente casual han salido dos personas un poquito más alegres.


Y a lo mejor para vosotros esto es algo tonto y absurdo, pero a mi me parece precioso.




.

domingo, 13 de marzo de 2011

Miedo



Miedo a arriesgarme demasiado. Miedo a defraudar. Miedo a la soledad. Miedo a morir. Miedo a querer. Miedo a dudar. Miedo a precipitarme. Miedo a depender de algo. Miedo a que me hagan daño. Miedo a ser feliz. Miedo al miedo. Miedo a pensar demasiado. O quizá demasiado poco. Miedo.

Y entonces me doy cuenta de que no soy yo quien dirige mi vida, sino el miedo. Me creo total y absolutamente dueña de mis actos y de mis decisiones, pero en realidad es él quien mueve los invisibles hilos de mi mente.

Es verdad que todos tenemos miedos, y esa es una parte de nosotros con la que nos toca convivir. Puede que a veces venzamos algunos, aunque siempre llegarán otros nuevos. Hasta ahí todo normal.
El problema es si tu vida está dominada por el miedo. Si cada pequeño paso que das está influido y provocado por él. Y te das cuenta de que no eres dueña de ti misma, de que le perteneces.

Pero no puedo dejar que dirija mi vida. Necesito cambiar eso.
Necesito al menos quitarme los miedos más importantes de encima. Hacerles frente. Aunque siempre queden los más irracionales…
Y es que, por ejemplo, yo no me atrevería a tirarme en paracaídas, ni a cantar en un karaoke, ni a ir a una playa nudista, ni a hacer submarinismo… creo que no sería capaz.

Pero, como me dijeron una vez: "Nunca digas nunca, nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre, ni esta polla no me cabe".




Y estoy completamente de acuerdo.




.

sábado, 12 de marzo de 2011

Un latido

.



Y de repente: Pum-pum.


Un latido que se me escapa.


Un latido acelerado que no consigo controlar.


Desasosegante.


Turbador…






.

viernes, 11 de marzo de 2011

Jueves.

.

Hazlo.

Si quieres algo pero no te atreves, si dudas, si lo dejas para más tarde, si no te lanzas... así no ganas nada.
Nunca sabes si más adelante podrás hacerlo. A lo mejor tu momento pasa... a lo mejor no vuelves a tener esa oportunidad.
Sólo inténtalo.

Antes de que acabes arrepintiéndote.

Antes de que no puedas hacerlo jamás.






 
Si fuera más guapa
y un poco más lista,
si fuera especial
si fuera de revista
tendria el valor
de cruzar el vagón
y preguntarte quien eres.

Te sientas en frente
y ni te imaginas
que llevo por ti
mi falda mas bonita
y al verte lanzar
un bostezo al cristal
se inundan mis pupilas.

De pronto me miras
te miro y suspiras
yo cierro los ojos
tú apartas la vista
apenas respiro
me hago pequeñita
y me pongo a temblar .

Y así pasan los días
de lunes a viernes
como las golondrinas
del poema de Bécquer
de estación a estación
en frente tú y yo
va y viene el silencio

De pronto me miras
te miro y suspiras
yo cierro los ojos
tú apartas la vista
apenas respiro
me hago pequeñita
y me pongo a temblar.

Y entonces ocurre
despiertan mis labios
pronuncian tu nombre tartamudeando
supongo que piensas
que chica mas tonta
me quiero morir.

Pero el tiempo se para
y te acercas diciendo
yo no te conozco
y ya te echaba de menos
cada mañana rechazo el directo
y elijo este tren.

Y ya estamos llegando
mi vida ha cambiado
un dia especial
este
11 de marzo
me tomas la mano
llegamos a un tunel
que apaga la luz.

Te encuentro la cara
gracias a mis manos
me vuelvo valiente
y te beso en los labios
dices que me quieres
y yo te regalo
el último soplo de mi corazón...




.