jueves, 25 de diciembre de 2014

Amante

.

Eso es lo que eres y lo que serás.

Tenlo claro porque si no esto va a acabar doliendo.

Eres la otra. A la que llama cuando han discutido, cuando se siente solo, o simplemente cuando le apetece.

Eres a la que dice cosas bonitas que no debes creerte. Porque si te las crees y te emocionas, estás jodida.

Seguramente te lleves bastantes decepciones, por eso tienes que aprender a no esperar nada de él, a no pretender que te de más de lo que él quiera.

Para jugar a este juego necesitas mucho control sobre tus emociones. Tienes que saber hasta donde puedes llegar sin caer. Y si caes, tienes que poder levantarte, retroceder hasta un lugar seguro, y volver al juego.

Porque tú sabes mejor que nadie que tienes que volver al juego. Que por más que haya veces que duela, no eres capaz de parar, de dejar la partida a medias, de mandar todo eso a la mierda. 








.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ya nada es igual


De un tiempo a esta parte todo ha cambiado. Y seguirá cambiando.
Nada permanece para siempre.


De un tiempo a esta parte, lo que antes era importante ahora es indiferente.
Ya no extraño lo que antes echaba tanto de menos.
Lo que dolía ya no me afecta como antes.
Aquello que en un principio daba pena, ahora da igual.
Donde había cariño, ahora hay rencor.
Lo que antes me alegraba, se me ha vuelto monótono.


De un tiempo a esta parte he aprendido que muchas veces ni las cosas ni las personas son como uno quiere.

Y que si no podemos con ello, aún quedan muchas otras personas y cosas que sí que merecen la pena.


.

lunes, 28 de julio de 2014

Lo que no es amor



Mucha gente tiene un concepto distorsionado de lo que es el amor. No creo que sea yo la rara, aunque a saber, pero para mí hay ciertas cosas que no son amor.

Que te traten con odio desde luego que no es amor.
Que te humillen y te desprecien no es amor.
Que te avergüencen o se avergüencen de ti no es amor.
Que te manipulen y se aprovechen de ti no es amor.
La violencia, ya sea física o verbal, no es amor.

Y quien no te ama no merece recibir amor a cambio. Porque ese amor acaba convirtiéndote en un muñeco sin voluntad. En un trapo al que arrastran de un lado a otro. Anula tu personalidad hasta que te sientes como la mayor mierda del mundo por querer a alguien que te hace sentir que nunca serás suficiente, que jamás harás algo a derechas, que no mereces nada bueno en la vida, que no deberías ni siquiera existir.

Como ya he dicho, la violencia, el odio, la humillación, el desprecio, la manipulación… no son amor. No me valen excusas, no me valen miles de perdones. Cuando alguien te hace la vida imposible, desde luego que no te ama. Por mucho que después se deshaga en miles de disculpas y justificaciones, aunque jure que no volverá a hacerlo. Cuando alguien te trata como a una mierda y te hace desear morirte, desde luego que eso no es amor.

En ese tipo de situaciones lo mejor es reflexionar, darse cuenta de que eso no va a cambiar, y decir adiós. Un adiós definitivo, un adiós firme, un adiós sin vuelta atrás. Un hola a una nueva vida, a nuevas experiencias, a nueva gente, nuevas emociones y una nueva felicidad.
Porque todo adiós puede ser un nuevo hola.



sábado, 4 de enero de 2014

Imaginación sin razón

.

Casi siempre es mucho peor todo lo que nuestra imaginación construye, que lo que en realidad pueda estar pasando.
Cuando no sabemos qué está ocurriendo, tendemos a imaginar todos y cada uno de los peores escenarios posibles. Y a creérnoslos.
Nos inventamos terceras personas, pensamos en conspiraciones a nuestras espaldas, creamos posibles engaños, complots ficticios,…
Nos volvemos locos tratando de averiguar qué pasa, pero no tenemos ni idea. Y mientras no sepamos nada nuestra mente irá construyendo suposiciones, a cada cual más agónica e irreal. Nos escudaremos en la posibilidad de que una de ellas sea correcta, de que esté pasando lo peor.
Sin embargo cuando no aguantemos más, soltemos todo y por fin aparezca la verdad… Sorpresa. No era para tanto. Sí, es una mierda igualmente, pero no tan grande. No tan exagerada como nuestra cabeza nos hizo creer.
Se supone que de estas cosas se aprende, pero es mentira.
La próxima vez que intuyamos que algo va mal y no sepamos qué, nuestra imaginación volverá a crecerse y a inventar cuentos para alimentar nuestra angustia.
Y sabremos que puede que sea esta vez cuando nos muestre que, en el fondo, no está tan equivocada…
 
 
 



.