lunes, 28 de marzo de 2011

Sigo sin entenderlo...

.

Me he dado cuenta de que aún no lo entiendo.

No entiendo cómo, de repente, algo puede desaparecer. De un día para otro. Es que no lo entiendo.
Algo no deja de existir así como así. A no ser que nunca haya existido. Que sólo esté en tu imaginación. Que tú lo hayas creado, y por eso lo puedas eliminar a tu antojo.
Pero, entonces ¿por qué lo has hecho aparecer si poco después decides deshacerte de ello? ¿Mero entretenimiento? ¿Aburrimiento tal vez? No lo entiendo.
Que capacidad para crear y eliminar sentimientos. Me asombra.
Ójala yo también la tuviera, y pudiese eliminar toda la tristeza y el rencor. Ójala. Aunque el problema es que a estos no los he creado yo. Me los han impuesto otros. Y por eso no puedo deshacerme de ellos tan fácilmente. No puedo hacerlos desaparecer a mi antojo.

Pero pensándolo bien, tampoco me gustaría ser así. Tiene que ser una pena no poder distinguir lo que de verdad sientes y lo que simplemente quieres sentir. Y que al final la gente deje de confiar en lo que dices que sientes, pues podría ser todo una ilusión que tarde o temprano acabará desvaneciéndose.
Sí, una verdadera pena.



.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Algo tan sencillo...

.

Al igual que un detalle casi insignificante puede hacerme sonreír durante todo un día, hay otras situaciones que me amargan la tarde entera. Porque no entiendo cómo, con lo fácil que es ser una buena persona, hay gente tan poco considerada en el mundo.

Y me da hoy por pensar en ello sólo por un pequeño incidente a la vuelta de la universidad.

Resulta que ha habido una avería y nos han hecho bajarnos a todos en Chamartín. Eso ya me ha pasado alguna vez más. De hecho, la última me acuerdo que había un hombre sentado unos cuantos asientos más atrás, escuchando música con los cascos. Avisaron por megafonía que nos teníamos que bajar, y me pareció obvio que el hombre podía no haber escuchado el aviso, así que por si acaso me acerqué a él y se lo dije. El hombre me sonrió, me dio las gracias y se bajó. Hasta aquí todo lógico, ¿no? Se supone que la gente debería ayudarse, es lo normal, o al menos para mí. Y sobre todo en cosas tan simples como ésta. Si puedes hacer algo por alguien, ¡hazlo! ¿Por qué? Porque sí, porque tú también podrías encontrarte alguna vez en una situación parecida, y estoy segura de que agradecerías ayuda por parte de los demás.

La pena es que no todo el mundo tiene ese mínimo de amabilidad, y hoy me he vuelto a dar cuenta de ello.

Como iba diciendo antes, hoy ha habido una avería y han avisado por megafonía que nos teníamos que bajar en Chamartín, porque el tren iba a dar la vuelta. Pero la diferencia es que esta vez era yo la que iba con los cascos y no lo he oído. De forma que cuando hemos llegado a la estación me ha sorprendido que se bajara tanta gente, pero no me he preocupado, porque he visto que algunos a lo lejos también se quedaban sentados (seguramente todos los que, como yo, llevaban cascos). El señor que llevaba todo el camino sentado en frente mía se ha levantado y se ha ido, tan pancho. Sin decirme nada. Nada. Pero es que ni a él ni a ningún otro de los que iban pasando y me veían ahí sentada, mirándolos raro, se les ha ocurrido avisarme.

Pero vamos a ver, si cambia el tren de dirección, ¿no es lógico que todos los que íbamos en dirección contraria nos tengamos que bajar? ¿Para que iba yo a querer dar la vuelta?

En fin… es una pena que haya tanta gente que no es capaz ni si quiera de un gesto tan sencillo….



.

martes, 22 de marzo de 2011

Más sonrisas

.
  
- ¿Cómo eres capaz de sacar siempre una sonrisa?

- Intento no pensar en ciertas cosas. Arrincono algunos momentos en una esquinita de mi cabeza y trato de no prestarles atención.

- Ya... Es fácil decirlo, ¿pero cómo lo consigues?

- Pues en vez de amargarme, pienso en todo lo bueno que me ha pasado y en lo que aún queda por suceder. Abro los labios, estiro las comisuras, enseño bien los dientes… y listo.

- Eres increíble...

- ¡Anda ya! Cualquiera es capaz de sonreír, sólo tienes que proponértelo y tener ganas de compartir tu sonrisa.








.

jueves, 17 de marzo de 2011

Sonrisas


Creo que todo el mundo debería intentar sonreír más.

Es cierto que en ocasiones nuestra vida está tan patas arriba que lo que menos te apetece es sonreír. Pero si a pesar de todo lo consigues, verás que merece la pena.


Cuando salgo a la calle, la mayoría de las caras que veo no son alegres. Veo personas pensativas, o preocupadas, a veces alguna que otra cara de enfado, y sobre todo la cara típica, la más común, esa que consiste en una mueca de seriedad que parece esculpida e inamovible.

Y me da pena. Me da pena porque no hay nada más bonito que ver una sonrisa. Ir caminando y cruzarte con alguien que parece feliz. Puede que no lo sea del todo, o que incluso esté mal, pero afronta la vida con una sonrisa. Sale a la calle y, al contrario que todos los demás, no se pone automáticamente la máscara de seriedad sino que sonríe. Y puede que esa sonrisa también sea otra máscara, yo no digo que no, pero al menos es más bonita, alentadora, alegre. Y se contagia.
¡Se contagia!
Y es increíblemente fácil, siempre y cuando estés dispuesto a hacer un pequeño esfuerzo y alzar las comisuras. Porque hay un millón de pequeñas cosas por las que sonreír.

Hoy sin ir más lejos, de camino a la universidad, una mujer iba en dirección contraria empujando el carrito de su bebé. Y ha sido verle, tan pequeñito y tan dulce, que no he podido evitar sonreír. Pero lo más bonito no es que un niño me saque una sonrisa, sino que su madre, que segundos antes caminaba seria y abstraída, al verme mirar al pequeño y sonreír, también lo ha hecho.
De forma que en tan pocos segundos, de un encuentro totalmente casual han salido dos personas un poquito más alegres.


Y a lo mejor para vosotros esto es algo tonto y absurdo, pero a mi me parece precioso.




.

domingo, 13 de marzo de 2011

Miedo



Miedo a arriesgarme demasiado. Miedo a defraudar. Miedo a la soledad. Miedo a morir. Miedo a querer. Miedo a dudar. Miedo a precipitarme. Miedo a depender de algo. Miedo a que me hagan daño. Miedo a ser feliz. Miedo al miedo. Miedo a pensar demasiado. O quizá demasiado poco. Miedo.

Y entonces me doy cuenta de que no soy yo quien dirige mi vida, sino el miedo. Me creo total y absolutamente dueña de mis actos y de mis decisiones, pero en realidad es él quien mueve los invisibles hilos de mi mente.

Es verdad que todos tenemos miedos, y esa es una parte de nosotros con la que nos toca convivir. Puede que a veces venzamos algunos, aunque siempre llegarán otros nuevos. Hasta ahí todo normal.
El problema es si tu vida está dominada por el miedo. Si cada pequeño paso que das está influido y provocado por él. Y te das cuenta de que no eres dueña de ti misma, de que le perteneces.

Pero no puedo dejar que dirija mi vida. Necesito cambiar eso.
Necesito al menos quitarme los miedos más importantes de encima. Hacerles frente. Aunque siempre queden los más irracionales…
Y es que, por ejemplo, yo no me atrevería a tirarme en paracaídas, ni a cantar en un karaoke, ni a ir a una playa nudista, ni a hacer submarinismo… creo que no sería capaz.

Pero, como me dijeron una vez: "Nunca digas nunca, nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre, ni esta polla no me cabe".




Y estoy completamente de acuerdo.




.

sábado, 12 de marzo de 2011

Un latido

.



Y de repente: Pum-pum.


Un latido que se me escapa.


Un latido acelerado que no consigo controlar.


Desasosegante.


Turbador…






.

viernes, 11 de marzo de 2011

Jueves.

.

Hazlo.

Si quieres algo pero no te atreves, si dudas, si lo dejas para más tarde, si no te lanzas... así no ganas nada.
Nunca sabes si más adelante podrás hacerlo. A lo mejor tu momento pasa... a lo mejor no vuelves a tener esa oportunidad.
Sólo inténtalo.

Antes de que acabes arrepintiéndote.

Antes de que no puedas hacerlo jamás.






 
Si fuera más guapa
y un poco más lista,
si fuera especial
si fuera de revista
tendria el valor
de cruzar el vagón
y preguntarte quien eres.

Te sientas en frente
y ni te imaginas
que llevo por ti
mi falda mas bonita
y al verte lanzar
un bostezo al cristal
se inundan mis pupilas.

De pronto me miras
te miro y suspiras
yo cierro los ojos
tú apartas la vista
apenas respiro
me hago pequeñita
y me pongo a temblar .

Y así pasan los días
de lunes a viernes
como las golondrinas
del poema de Bécquer
de estación a estación
en frente tú y yo
va y viene el silencio

De pronto me miras
te miro y suspiras
yo cierro los ojos
tú apartas la vista
apenas respiro
me hago pequeñita
y me pongo a temblar.

Y entonces ocurre
despiertan mis labios
pronuncian tu nombre tartamudeando
supongo que piensas
que chica mas tonta
me quiero morir.

Pero el tiempo se para
y te acercas diciendo
yo no te conozco
y ya te echaba de menos
cada mañana rechazo el directo
y elijo este tren.

Y ya estamos llegando
mi vida ha cambiado
un dia especial
este
11 de marzo
me tomas la mano
llegamos a un tunel
que apaga la luz.

Te encuentro la cara
gracias a mis manos
me vuelvo valiente
y te beso en los labios
dices que me quieres
y yo te regalo
el último soplo de mi corazón...




.

jueves, 10 de marzo de 2011

Nunca



Y, sobre todo, nunca digas nunca.

Nunca dejaremos de ser amigos…
Nunca te fallaré…
Nunca me verás llorar…
Nunca voy a serte infiel…
Nunca me enfadaré contigo…
Nunca dejaré de quererte…
Nunca volverás a verme…
Nunca sabrás lo que pasó…
Nunca más te dejaré…

¿De veras alguien piensa por un segundo que puede asegurar algo así, asegurar toda una vida?

Imposible. Completamente imposible.
Pero supongo que está bien vivir de ilusiones, siempre y cuando no te dejes arrastrar totalmente por ellas.

Sino, la caída puede ser catastrófica.




.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El pelo



Hoy, mientras caminaba de vuelta a casa, creyéndome contenta y con buen ánimo, me he sorprendido pensando en ir a cortarme el pelo.
Y ha sido entonces cuando me he dado cuenta de que me encuentro peor de lo que pensaba…

La gente, cuando necesita un cambio radical en sus vidas decide irse de viaje, tomarse unas vacaciones, cambiar de trabajo, de pareja, de ciudad,…
Yo sin embargo me corto el pelo. Cuando veo que las cosas no me van del todo bien, o que estoy muy triste, enfadada, o simplemente aburrida de la vida, entonces me corto el pelo.

La última vez que me sentí frustrada, envuelta en un sinsentido, feliz pero a la vez tan triste… me dio un arrebato y acabé con el pelo a la altura de la barbilla.


Menos mal que esta vez no es para tanto.
Sólo necesito pequeños cambios.


Y, como siempre, voy a empezar por mi pelo.




.

martes, 8 de marzo de 2011

Por el viaje en tren...

 .


- ¿Pero por qué vienes los jueves tan pronto a la uni si hasta dos horas y media después no tienes clase?

- Por el viaje en tren, sólo por el viaje en tren. Porque así puedo estar con Martita, y hablar con ella. Y aunque lunes y miércoles la vea, nunca es suficiente el tiempo que pasas con una amiga como ella, con alguien tan importante para mí. 

- Entonces tiene sentido. Pensaba que venías para viciarte a estudiar... y me tenías un poco preocupado...




 .