Me he dado cuenta de que aún no lo entiendo.
No entiendo cómo, de repente, algo puede desaparecer. De un día para otro. Es que no lo entiendo.
Algo no deja de existir así como así. A no ser que nunca haya existido. Que sólo esté en tu imaginación. Que tú lo hayas creado, y por eso lo puedas eliminar a tu antojo.
Pero, entonces ¿por qué lo has hecho aparecer si poco después decides deshacerte de ello? ¿Mero entretenimiento? ¿Aburrimiento tal vez? No lo entiendo.
Que capacidad para crear y eliminar sentimientos. Me asombra.
Ójala yo también la tuviera, y pudiese eliminar toda la tristeza y el rencor. Ójala. Aunque el problema es que a estos no los he creado yo. Me los han impuesto otros. Y por eso no puedo deshacerme de ellos tan fácilmente. No puedo hacerlos desaparecer a mi antojo.
Pero pensándolo bien, tampoco me gustaría ser así. Tiene que ser una pena no poder distinguir lo que de verdad sientes y lo que simplemente quieres sentir. Y que al final la gente deje de confiar en lo que dices que sientes, pues podría ser todo una ilusión que tarde o temprano acabará desvaneciéndose.
Sí, una verdadera pena.
.
