Hoy, mientras caminaba de vuelta a casa, creyéndome contenta y con buen ánimo, me he sorprendido pensando en ir a cortarme el pelo.
Y ha sido entonces cuando me he dado cuenta de que me encuentro peor de lo que pensaba…
La gente, cuando necesita un cambio radical en sus vidas decide irse de viaje, tomarse unas vacaciones, cambiar de trabajo, de pareja, de ciudad,…
Yo sin embargo me corto el pelo. Cuando veo que las cosas no me van del todo bien, o que estoy muy triste, enfadada, o simplemente aburrida de la vida, entonces me corto el pelo.
La última vez que me sentí frustrada, envuelta en un sinsentido, feliz pero a la vez tan triste… me dio un arrebato y acabé con el pelo a la altura de la barbilla.
Menos mal que esta vez no es para tanto.
Sólo necesito pequeños cambios.
Y, como siempre, voy a empezar por mi pelo.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe aquí lo que sientes.