.
Conozco a alguien. Me interesa. Nos vamos acercando. Aparece algo aquí dentro. Cada vez hablamos más. De pronto, sin saber muy bien cómo, aparece la distancia. Las cosas dejan de ser como antes. Inevitablemente me alejo. Al tiempo ya somos simples conocidos.
Conozco a otra persona. Me interesa. Nos vamos acercando. De nuevo hay algo aquí dentro. Y la cosa va bien. Cada vez hablamos más. Y otra vez veo que algo falla. Todo cambia. Nos alejamos. Pierdo el interés. Pasa a ser un conocido más.
Conozco a otro chico. Bien. Me interesa. Es acercarnos un poco más y ya aparece esa sensación. A ver, no me voy a emocionar tanto. Parece que la cosa marcha. Esta vez sí que sí. Pero entre confesión y confesión va apareciendo de nuevo esa distancia. Algo falla. Otra vez toca alejarse.
Llega alguien nuevo que despierta mi interés. Esta vez me lo pienso más. ¿Merece la pena? Da igual, ya se ha despertado esa parte de mi. Y va bien, pero ya no me fio. ¿Para qué acercarse si luego todo acaba en distancia? Pero bueno, por probar no pierdo tanto. Si acaso el tiempo.
Tiempo que paso girando en una espiral que no acaba.
Me pregunto si ésta vez él podrá sacarme de aquí.
Y espero que de veras lo consiga.
.
"El centro de tu espiral"
ResponderEliminarhttp://www.coldplace91.blogspot.com.es/2013/06/el-centro-de-tu-espiral.html
Piensa bien en una espiral, no como en una escalera que parezca interminable, obra de las mentes humanas, sino en una espiral como lo que realmente es, una curva plana que parte de un origen. Avanzas creyendo que lo haces de forma constante, te sientes desconcertada a través de sus giros, repetitivos siempre en un mismo sentido y que dan la sensación de no tener fin. Desde que la espiral comienza va cambiando el centro de sus arcos, cada vez más largos y menos acusados, centro que cada vez más se aleja de tu trazo, hasta que llega un momento en el que está tan lejos de nosotros que dejamos de ser conscientes si nuestro camino continua siendo curvo. Seguirás en la espiral, pero te habrás alejado del centro que provocaba todos esos giros bruscos que se repetían sin parar. Llegará el día en el que simplemente avances entre las curvas que produce la vida, pensando que es un tramo recto, solo es cuestión de alejar el centro sobre el que se apoyan tus giros.
Creo que la imagen nueva que he subido a mi blog te va a hacer gracia y te va a gustar jajajaja.
ResponderEliminar