Cada vez que recibas algo puede estar en tu ánimo o en el del otro transformar ese dar en una deuda. Si fuera así, sería mejor no recibir nada. Pero si eres capaz de dar sin esperar pagos y de recibir sin sentir obligaciones, jamás quedarás endeudado.
Porque algunos estamos acostumbrados a sentir que debemos algo cada vez que nos hacen un favor.
No es que pensemos: “Vaya, que mierda, ahora le debo algo”. No.
Pero algo dentro de nosotros nos dice que ahora estamos en deuda.
Que esa persona espera algo de nosotros, y debemos intentar compensar la balanza...
Y no es agradable estar endeudado.
¿Eso significa que no debemos aceptar favores?
No.
Eso significa que ya es hora de cambiar.
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