.
Al igual que un detalle casi insignificante puede hacerme sonreír durante todo un día, hay otras situaciones que me amargan la tarde entera. Porque no entiendo cómo, con lo fácil que es ser una buena persona, hay gente tan poco considerada en el mundo.
Y me da hoy por pensar en ello sólo por un pequeño incidente a la vuelta de la universidad.
Resulta que ha habido una avería y nos han hecho bajarnos a todos en Chamartín. Eso ya me ha pasado alguna vez más. De hecho, la última me acuerdo que había un hombre sentado unos cuantos asientos más atrás, escuchando música con los cascos. Avisaron por megafonía que nos teníamos que bajar, y me pareció obvio que el hombre podía no haber escuchado el aviso, así que por si acaso me acerqué a él y se lo dije. El hombre me sonrió, me dio las gracias y se bajó. Hasta aquí todo lógico, ¿no? Se supone que la gente debería ayudarse, es lo normal, o al menos para mí. Y sobre todo en cosas tan simples como ésta. Si puedes hacer algo por alguien, ¡hazlo! ¿Por qué? Porque sí, porque tú también podrías encontrarte alguna vez en una situación parecida, y estoy segura de que agradecerías ayuda por parte de los demás.
La pena es que no todo el mundo tiene ese mínimo de amabilidad, y hoy me he vuelto a dar cuenta de ello.
Como iba diciendo antes, hoy ha habido una avería y han avisado por megafonía que nos teníamos que bajar en Chamartín, porque el tren iba a dar la vuelta. Pero la diferencia es que esta vez era yo la que iba con los cascos y no lo he oído. De forma que cuando hemos llegado a la estación me ha sorprendido que se bajara tanta gente, pero no me he preocupado, porque he visto que algunos a lo lejos también se quedaban sentados (seguramente todos los que, como yo, llevaban cascos). El señor que llevaba todo el camino sentado en frente mía se ha levantado y se ha ido, tan pancho. Sin decirme nada. Nada. Pero es que ni a él ni a ningún otro de los que iban pasando y me veían ahí sentada, mirándolos raro, se les ha ocurrido avisarme.
Pero vamos a ver, si cambia el tren de dirección, ¿no es lógico que todos los que íbamos en dirección contraria nos tengamos que bajar? ¿Para que iba yo a querer dar la vuelta?
En fin… es una pena que haya tanta gente que no es capaz ni si quiera de un gesto tan sencillo….
.
No te vas a creer lo que me paso ayer en el tren... :( pero parecido
ResponderEliminar