.
Creo que todo el mundo debería intentar sonreír más.
Es cierto que en ocasiones nuestra vida está tan patas arriba que lo que menos te apetece es sonreír. Pero si a pesar de todo lo consigues, verás que merece la pena.
Cuando salgo a la calle, la mayoría de las caras que veo no son alegres. Veo personas pensativas, o preocupadas, a veces alguna que otra cara de enfado, y sobre todo la cara típica, la más común, esa que consiste en una mueca de seriedad que parece esculpida e inamovible.
Y me da pena. Me da pena porque no hay nada más bonito que ver una sonrisa. Ir caminando y cruzarte con alguien que parece feliz. Puede que no lo sea del todo, o que incluso esté mal, pero afronta la vida con una sonrisa. Sale a la calle y, al contrario que todos los demás, no se pone automáticamente la máscara de seriedad sino que sonríe. Y puede que esa sonrisa también sea otra máscara, yo no digo que no, pero al menos es más bonita, alentadora, alegre. Y se contagia.
¡Se contagia!
Y es increíblemente fácil, siempre y cuando estés dispuesto a hacer un pequeño esfuerzo y alzar las comisuras. Porque hay un millón de pequeñas cosas por las que sonreír.
Hoy sin ir más lejos, de camino a la universidad, una mujer iba en dirección contraria empujando el carrito de su bebé. Y ha sido verle, tan pequeñito y tan dulce, que no he podido evitar sonreír. Pero lo más bonito no es que un niño me saque una sonrisa, sino que su madre, que segundos antes caminaba seria y abstraída, al verme mirar al pequeño y sonreír, también lo ha hecho.
De forma que en tan pocos segundos, de un encuentro totalmente casual han salido dos personas un poquito más alegres.
Y a lo mejor para vosotros esto es algo tonto y absurdo, pero a mi me parece precioso.
.
A mi me encanta cuando te sonríen desconocidos ;) sobre todo si no son secuestradores y si chicos guapos (L) jaja
ResponderEliminarJajajajajajajaja, si, desde luego si son secuestradres no mola que te sonrían xD.
ResponderEliminar