Podemos recordar un sentimiento, pero nunca podremos sentirlo
de nuevo tal y como lo vivimos.
Esos besos envueltos en música una noche de viernes,
aquella sorpresa inesperada que me llenó de felicidad
una tarde de junio, la liberación de dejarte llevar sin
tener que preocuparte de los demás, una de las noches
más largas e intensas de ese año,…
Volver a sentir todos esos momentos y tantos otros más.
Ojalá pudiésemos revivir sentimientos a voluntad.
Pero a lo máximo que podemos aspirar es a tratar de recordarlos
como fueron, sin matices remodelados ni huecos perdidos.
Algo tan difícil… Porque no podemos controlar nuestra memoria,
ni guardar momentos en rincones, intocables y duraderos.
El entendimiento tan asombrosamente claro con la mejor
de mis amigas, la tranquilidad de aquellas tardes tan arriba
y sin preocupaciones, esa mirada que deseaba tanto de mí,
la charla que reubicó mi mundo cuando andaba tan perdida,…
Son recuerdos que a veces necesitamos.
Para saber que hubo una vez, tiempo atrás, en que disfrutamos de
toda esa felicidad, para no cometer los mismos errores de nuevo,
para entendernos, para seguir.
Sé que no es bueno vivir de recuerdos. Es algo que no pretendo.
Pero volviendo a ellos trato de evitar que me abandonen. Intento
que no caigan en mi olvido y acaben desapareciendo.
Porque no podría vivir sin ellos.
.
El otro día escuche en la tele que "para vivir el futuro debemos desprendernos del pasado" escribiré sobre ello porque el tema tiene miga. NI que fuera tan fácil, nadie olvida su pasado, y es bueno tenerlo presente siempre y cuando no se convierta en nuestro único pensamiento.
ResponderEliminar