domingo, 8 de enero de 2012

Ficción

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Personalmente, yo prefiero las series cómicas, cuya función básica y primordial es entretenerte y hacerte reír, antes que las pasteladas empalagosísimas, que se centran sobre todo en dos personajes y en su historia de amor.

Pero sin embargo cuando una de estas pasteladas me engancha... no hay quien me saque. Y mira que no son nada buenas. Porque te hacen querer algo que no te va a ocurrir a ti, eso tenlo por seguro.

Básicamente están basadas en una gran mentira inventada. Vale, sí, al igual que toda serie. Es ficción. Pero hacen que quieras esa ficción. Que la desees con todas tus fuerzas. Que sientas que las cosas valen menos sólo porque no son como ellos las pintan.
Además, llevan a mucha gente a incluso obsesionarse con quienes las interpretan. A desear estar con ellos. ¿No entienden que sólo son actores? ¿Que lo único que hacen es actuar según un guión escrito por otro? Tienen su propia vida, y casi siempre está bastante lejos de la nuestra. Ni penséis en acercarlas, es prácticamente imposible.

Pero dejando a parte el inevitable encaprichamiento con los actores, tendríamos que poder distanciarnos de la escena en general. De la historia. Y verla desde la perspectiva que le corresponde. La de una serie ficticia hecha para entretener.

Intentemos que no nos repercuta irreversiblemente en nuestra realidad, porque no pertenecen al mismo plano.

Dejemos de buscar ideales que nos han metido en la cabeza.




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1 comentario:

  1. Yo es que ya son muchos años en la secta de las pelis románticas, me han lavado el cerebro, y lo peor es que empezamos desde pequeñitas con las pelis de princesas!!!
    Asik soy incapaz de pensar que las historias bonitas de amor no existen T.T yo sueño con vivir feliz y comer perdices xD

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