lunes, 12 de marzo de 2012

Un poco de luz

.

No es fácil ayudar a alguien cuando por dentro todo lo que siente es dolor.
Cuando la tristeza apenas le deja respirar.
Cuando parece que nada tiene sentido.

No lo es, pero a veces se puede intentar arrojar un poco de luz. Tratar de iluminar, aunque sea levemente, el camino que ahora parece tan oscuro.

Eso es lo que voy a intentar ahora. Que aunque no sea mañana, ni la semana que viene, aunque aún haga falta tiempo para cicatrizar y tratar de superar los golpes, después de esto puedas ver que la luz está ahí, esperándote.

Y de la forma que mejor sé hacerlo es basándome en mi experiencia. Por eso puedo asegurarte que el año que viene esto ya ni te afectará. Entonces podrás pensar en ello sin derramar ni una lágrima. Le recordarás sin que el corazón se te encoja por ello. Ya no te sentirás deshecha cuando le veas, ni te derrumbarás cuando por fin se marche. Dejarás de preocuparte por lo que piense o deje de pensar. Y finalmente quedará arrinconado en algún lugar de la memoria.

Pero no te voy a engañar, te esperan unos meses muy duros. Recuerdos en avalancha, destrozando todo a su paso. Tardes en las que echas de menos tantas pequeñas cosas. Arrebatos que parecen buena idea, pero que en el fondo te destrozan más. Remordimientos. Culpabilidad por cosas que ya es mejor no remover. Todo un montón de “y si hubiera…” que no tiene sentido plantearse, porque sólo consiguen que duela más. Y sobre todo sentimientos, demasiados, que te arrastran a ese fondo oscuro.

Así día tras día, hasta que poquito a poco el dolor vaya difuminándose. Muy lentamente, pero acaba por suceder. Entonces aparecen de nuevo las ilusiones, y dejas de cerrarte totalmente por miedo a que vuelvan a hacerte daño. Todo aquello parece ya tan lejano…

Y por fin vuelves a ser tú.




.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe aquí lo que sientes.