.
Es muy cómodo apartar a la gente a un lado cuando no interesa, y volver a recurrir a ellos cuando se necesitan.
Pero no es justo que pretenda que volvamos a estar a su lado como antes. Que simplemente con un "Quiero quedar con vosotras" cambiemos a última hora nuestros planes sólo por ello.
Porque aunque esto hace tres años habría funcionado, ahora ya no. Ha pasado mucho tiempo, han sido bastantes desplantes, demasiada indiferencia, muy poco interés,... y eso no se soluciona de la noche a la mañana.
Mucho menos si encima la solución se busca sólo por necesidad, por conveniencia. Y no es sólo mi impresión, no dudo de sus ganas pero de verdad creo que es sólo porque ahora le viene bien.
Yo necesito algo más. No me vale un "Hola, estoy aquí de nuevo". Me gustaría que se diera cuenta de lo que siento, de todo lo que ha pasado estos tres años. Que se diera cuenta de cómo se ha ido alejando, y cómo hemos intentado retenerla, hasta que ha llegado un punto en que hemos dejado de esforzarnos. Porque cansa tratar de mantener a alguien a tu lado si no pone de su parte...
Me gustaría que entendiese todo esto sin necesidad de tener que echarle ninguna charla, porque ni quiero ni tengo ninguna gana...
.
Que razón tenía aquel que dijo que la amistad es como una planta, lo imprescindible que es regarla si no día a día, si con cierta frecuencia, como nos va avisando dejando sus hojas secar o sus flores caer de su necesidad por beber, como los rayos de sol la hacen crecer, sostenerse y trepar sana segura y fuerte, de forma que al llegar la oscuridad, sea capaz de sostenerse firme con la certeza de que la luz volverá con el nuevo día a calentar la tierra de sus raíces, a darla alimento, a lucir con brillo por saber que se siente cuidada y querida y con ganas por seguir creciendo. Toda recompensa supone un esfuerzo, toda necesidad un pequeño precio, incluso la más pequeña gota de agua hubiese sido un premio mientras moríamos de sed, pero nunca llegó, y ahora solo puedo creer en que lo muerto no resucita.
ResponderEliminar